Cuando hablamos de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), muchas veces pensamos automáticamente en acciones de voluntariado: dedicar unas horas a colaborar con una entidad, ayudar en una causa o participar en una iniciativa solidaria.
Pero la RSC también puede tomar otras formas.
Las empresas pueden crear experiencias para sus equipos que les permitan conocer mejor su entorno, reflexionar sobre el impacto de sus acciones y tomar conciencia de cuestiones medioambientales. Y no hace falta que sean actividades complejas para conseguirlo.
A veces, una experiencia sencilla puede cambiar la forma en la que miramos aquello que tenemos delante cada día.