En los eventos corporativos, el lugar donde se celebra la jornada también forma parte de la experiencia. Muchas veces elegimos una masía, una finca o un espacio con historia por su entorno o su belleza, pero… ¿y si ese lugar pudiera contar su propia historia. Eso fue precisamente lo que vivimos en uno de nuestros últimos eventos. La propuesta era sencilla, pero muy diferente a una visita guiada convencional: transformar la historia de la masía en una pequeña representación teatral donde los propios asistentes se convertían en protagonistas.

Una historia que se vive, no solo se escucha

Antes de comenzar el recorrido, un pequeño grupo de voluntarios recibía un papel. Durante unos minutos, y de forma totalmente secreta para el resto del equipo, preparaban junto a la guía el personaje que iban a interpretar. Campesinos, masoveros, trabajadores de la finca o antiguos habitantes de la masía cobraban vida a través de pequeñas escenas repartidas por las diferentes estancias del edificio. Mientras el resto del grupo recorría la masía acompañado por la guía, la historia iba apareciendo poco a poco. Cada espacio escondía un nuevo personaje y una nueva escena que ayudaba a entender cómo era la vida en ese lugar hace décadas. La visita dejaba de ser una explicación para convertirse en una experiencia.

El poder del storytelling

El storytelling consiste en transmitir un mensaje a través de una historia. Y cuando esa historia se puede vivir en primera persona, el impacto es mucho mayor. No se trata solo de conocer cuándo se construyó una masía o quién vivió en ella. Se trata de poner rostro a esas personas, imaginar su día a día y descubrir el patrimonio desde una perspectiva completamente diferente. Cuando los asistentes participan, escuchan e interactúan con los personajes, la historia deja de ser un dato para convertirse en un recuerdo.

Mucho más que una actividad

Además de descubrir el lugar, esta dinámica aporta un valor añadido al equipo. Los voluntarios trabajan la improvisación, la comunicación y la creatividad, mientras que el resto del grupo disfruta de una experiencia participativa que rompe con el formato habitual de una visita guiada. Y ocurre algo muy interesante: durante unos minutos desaparecen los cargos, las jerarquías y la rutina. Solo quedan personas compartiendo una historia, riendo y disfrutando juntas.

Dar vida a los lugares

En Rurality Events creemos que los espacios donde celebramos nuestros eventos tienen mucho que aportar. Cada masía, cada finca y cada rincón guarda historias que merecen ser contadas. Cuando conseguimos integrarlas dentro de la experiencia, el evento adquiere una dimensión completamente diferente. Porque un entorno bonito siempre deja huella, pero un entorno que además cuenta su historia... se recuerda durante mucho más tiempo.